PORCHES DE MADERA

Cuando nos planteamos la construcción de un porche es necesario que reflexionemos sobre los siguientes puntos que nos ayudarán con el diseño previo: Cubierta y su caída para asegurar la evacuación de aguas.
La pendiente que le damos a los porches es determinante para asegurar que no tendremos problemas futuros con goteras y humedades. La pendiente mínima nunca deberá ser inferior al 10%, independientemente del tipo de teja con el que se recubrirá la cubierta. Con la famosa tela asfáltica la pendiente mínima recomendada es de un 15%, y la teja tradicional no es recomendable instalarla con pendientes inferiores al 25%, aunque en este caso, lo más seguro es atender a las recomendaciones del fabricante. Hay otro tipo de cubiertas para pendientes inferiores, suelen ser de tipo plástico como los policarbonatos, sobre estas superficies el agua resbala con facilidad y se pueden conseguir pendientes mucho menores.   Luz en el interior de la vivienda .

Cuando construímos un porche hay que tener muy en cuenta que siempre vamos a tener una pérdida de luz en la zona anexa de la vivienda. Para no perder mucha luz, y para tener un porche en cierto modo practicable, se pueden disponer ventanas de tipo Velux que permiten la entrada de luz y además su apertura. Otra opción muy habitual consiste en disponer policarbonato como cubierta, es totalmente transparente y por tanto no hay perdida de luz. Normalmente se suelen acompañar de un toldo bajo la cubierta para disminuir la excesiva insolación en verano.   Cerramiento del porche y aislamiento Si inicialmente no está previsto el cerramiento del porche debemos tener en cuenta que a lo mejor sí queremos cerrarlo en un futuro. En este caso es muy importante dotar a la cubierta de un buen aislante térmico. Encarece un poco el presupuesto, pero es determinante si no queremos que el interior de esta nueva estancia sea un horno en verano y un congelador en invierno. Si tenemos en cuenta estos tres condicionantes tenemos muchas posibilidades de que disfrutaremos de nuestro porche y no nos quejaremos posteriormente de tener goteras, poca luz o una temperatura no agradable.

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 PÉRGOLAS DE MADERA

Normalmente las pérgolas se están construyedo con las mismas secciones estructurales que los porches. Es verdad que normalmente se emplean secciones de madera muy superiores a las necesarias y se debe en parte a la estética de la pérgola y en parte a que los instaladores suelen trabajar siempre con las mismas secciones de madera. No es muy habitual encontrar empresas que trabajen con más de 2 tipos de secciones independientemente de si se está instalando una pérgola, un poche o un cenador de madera.

Las secciones de la madera en las pérgolas son las mismas que en los porches, pero esto no sig
nifica que se instalen de la misma forma. En el caso de las pergolas de madera, al no soportar tanto peso como en los porches, nos podemos permitir incrementar las luces de las vigas, esto se traduce en que podemos separar más los pilares y por tanto ahorrar en algún punto de apoyo con la consiguiente ganancia en espacio libre en el frontal de la pérgola.

Como siempre, en estructuras vistas, recomendamos el uso de madera laminada con tratamiento para exterior (autoclave o lasur de poro abierto). Quizá no tiene tanta importancia como en los porches, pero es fundamental si queremos asegurarnos de que no vamos a tener revirados en la madera. Las secciones más habituales en la construcción de pérgolas varían desde el 10×10 hasta el 16×16 para pilares y vigas y secciones con el mismo canto pero más estrechas para los travesaños. La distancia a la que se disponen los travesaños depende de lo tupida que queramos nuestra pérgola, y varía desde los 50-60cm hasta 1,5m. Es muy importante el modo en que se instalen las vigas y travesaños, la madera laminada solo trabaja bien en una de las dimensiones.

Lo más habitual es que una pérgola no lleve ningún tipo de cubierta, si bien es cierto que cada vez se pone más de moda la cubierta transparente de policarbonato. Es una instalación muy sencilla y permite disponer de un espacio con luz pero con protección frente a la lluvia. Conseguimos la protección de un porche y la luz de una pérgola.

Independientemente de si la pérgola tiene cubierta de policarbonato, lo más habitual es disponer un toldo para dar sombra. Las opciones para la instalación de toldos son infinitas tanto en colores como en tipologías, pero lo más usual es el toldo corrido manual. Si nuestra pérgola es de grandes dimensiones habrá que plantearse lo de disponer un toldo “manual” e invertir en un toldo motorizado, nuestro brazo lo agradecerá.

Otras opciones para tamizar la sombra son las celosías, las lamas, empleo de plantas trepadoras o la combinación de varias de ellas. La pérgola es por tanto uno de los elementos con más posibilidades de personalización del jardín, y como hemos comentado en otro artículo, si nos cansamos de ella, podemos transformarla en un porche.

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